Padecimientos
Parestesias: cuando el hormigueo y el entumecimiento aparecen
Las parestesias son sensaciones anormales que suelen describirse como hormigueo, entumecimiento, ardor o sensación de “corrientazos” en distintas partes del cuerpo. Muchas personas las han experimentado alguna vez, por ejemplo al permanecer en una misma posición durante mucho tiempo.
En la mayoría de los casos, estas sensaciones son temporales y benignas. Sin embargo, cuando persisten, se repiten con frecuencia o se acompañan de otros síntomas, pueden ser una señal de que algo no está funcionando adecuadamente en el sistema nervioso y requieren valoración médica.
Comprender por qué ocurren las parestesias y cuándo es importante acudir con un especialista permite tomar decisiones más informadas y seguras sobre la salud.
Tipos de parestesias según su duración
Parestesias transitorias (temporales)
Son las más comunes y, en general, no representan un problema grave. Aparecen de forma momentánea y desaparecen al eliminar la causa que las provoca.
Ejemplos frecuentes incluyen:
- Compresión prolongada de un nervio, como al cruzar las piernas o apoyar el brazo durante mucho tiempo.
- Hiperventilación asociada a ansiedad o crisis de pánico, que puede provocar hormigueo alrededor de la boca, manos o pies.
- Después de una crisis epiléptica, como parte del periodo de recuperación neurológica.
En estos casos, las parestesias no dejan secuelas y no requieren tratamiento específico si desaparecen por completo.
Parestesias crónicas o persistentes
Cuando el hormigueo o entumecimiento dura días, semanas o meses, o aparece de forma repetitiva, es fundamental investigar la causa. En estos casos, las parestesias pueden estar relacionadas con enfermedades neurológicas, metabólicas o sistémicas.
Entre las causas más relevantes se encuentran:
- Accidente cerebrovascular (EVC), generalmente acompañado de debilidad, dificultad para hablar, alteraciones visuales o cambios en el estado de alerta.
- Tumores del sistema nervioso, que pueden asociarse a dolor de cabeza persistente, náuseas, vómito, problemas visuales o pérdida de peso inexplicada.
- Traumatismos craneales o lesiones de la médula espinal.
- Infecciones del sistema nervioso, usualmente acompañadas de fiebre u otros síntomas generales.
- Enfermedades autoinmunes, como el lupus eritematoso sistémico.
- Esclerosis múltiple, donde las parestesias pueden ser intensas, dolorosas y asociarse a debilidad o alteraciones visuales.
- Deficiencia de vitamina B12, frecuente en personas con cirugía bariátrica, anemia perniciosa, enfermedades gastrointestinales o uso prolongado de ciertos medicamentos.
La evolución y la mejoría dependen directamente de la causa, por lo que no todos los casos tienen una resolución inmediata.
Parestesias por afectación de nervios periféricos
Los nervios periféricos son los encargados de llevar la información del cerebro y la médula espinal al resto del cuerpo. Cuando se dañan o comprimen, pueden aparecer parestesias.
Algunos ejemplos comunes son:
- Síndrome del túnel del carpo, que causa hormigueo, dolor o debilidad en la mano.
- Síndrome del túnel tarsal, que afecta el tobillo y la planta del pie.
- Ciática, donde el dolor y el hormigueo pueden iniciar en la espalda baja y extenderse hacia la pierna, a veces con debilidad.
Parestesias de origen metabólico
Algunas enfermedades metabólicas pueden dañar los nervios de manera progresiva:
- Diabetes mellitus, una de las causas más frecuentes de neuropatía.
- Consumo crónico de alcohol.
- Hipoglucemia (niveles bajos de glucosa).
- Alteraciones de la tiroides.
- Menopausia.
- Enfermedad renal crónica.
En estos casos, el control adecuado de la enfermedad de base es clave para evitar la progresión del daño nervioso.
Parestesias asociadas a infecciones
Algunas infecciones pueden afectar directamente al sistema nervioso, como:
- Herpes simple y herpes zóster.
- VIH.
- Sífilis.
- Lepra.
Generalmente se acompañan de otros síntomas y requieren tratamiento médico específico.

¿Cómo se evalúan las parestesias en consulta médica?
El abordaje clínico incluye:
- Historia clínica detallada: inicio, duración, localización y síntomas asociados.
- Exploración neurológica completa.
- Estudios de laboratorio, como niveles de glucosa, vitamina B12, función tiroidea o marcadores inflamatorios.
- Estudios de imagen, como resonancia magnética, cuando se sospecha una causa central.
- Electromiografía y estudios de conducción nerviosa, si se sospecha daño de nervios periféricos.
El objetivo es identificar la causa real y descartar condiciones graves.
Tratamiento de las parestesias
El tratamiento depende completamente de la causa subyacente. No existe un tratamiento único para todas las parestesias.
De forma general, el manejo puede incluir:
- Control adecuado de enfermedades crónicas (como diabetes).
- Evitar consumo de alcohol y tabaco.
- Alimentación equilibrada y seguimiento médico.
- Medicamentos específicos solo cuando están indicados por un especialista.
No se recomienda la automedicación, ya que puede retrasar el diagnóstico correcto.
Señales de alarma: acude a valoración urgente si presentas
- Debilidad repentina en cara, brazo o pierna.
- Dificultad para hablar o entender.
- Pérdida súbita de la visión.
- Alteración del estado de conciencia.
- Empeoramiento progresivo del entumecimiento.
- Dolor intenso acompañado de fiebre.
¿Cuándo acudir con un especialista?
Es recomendable acudir con un neurólogo si:
- Las parestesias persisten o empeoran.
- Afectan tu calidad de vida.
- Se acompañan de debilidad, dolor, visión borrosa o pérdida de fuerza.
- Tienes antecedentes de diabetes, enfermedades autoinmunes o neurológicas.
Una evaluación temprana permite diagnósticos más precisos y tratamientos más seguros.

Advertencia médica
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica. Ante cualquier síntoma persistente o duda, es fundamental acudir a valoración profesional.
Fuentes médicas confiables
American Academy of Neurology (AAN): https://www.aan.com
Mayo Clinic: https://www.mayoclinic.org
National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS): https://www.ninds.nih.gov
Guías clínicas sobre neuropatía periférica (PubMed): https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov